Este miércoles, las empresas de transporte de la ciudad de Santa Fe presentaron ante la Municipalidad un estudio de costos del servicio acompañado de un pedido de incremento del boleto de colectivo. Según el informe, para los empresarios, el boleto de colectivos en Santa Fe debiera pasar de $940 a $1465,63.
Los empresarios piden el incremento del boleto basándose en el reciente acuerdo salarial suscripto con el gremio UTA y que eleva el salario básico conformado para la categoría conductor a $1.060.000 a partir del 1 de agosto.
Asimismo, advierten que “se arribó a un acuerdo con la intención de desactivar una medida gremial de 72 horas anunciada por el sindicato ante la falta de respuestas por parte de la patronal producto de no tener certezas sobre los recursos necesarios para afrontar un importante incremento en un rubro que representa casi el 50% de los costos del sistema”.
Al respecto, precisan que con el acuerdo paritario se desactivó el paro y “ganar tiempo para que el municipio, indefectiblemente, como poder concedente determine de qué manera será cubierto este mayor costo, garantizando los ingresos necesarios a nuestras prestatarias vía un incremento tarifario o bien mitigando el mismo con la correspondiente inyección de recursos adicionales al sistema”.
“Es importante resaltar la imperiosa necesidad de romper esta inercia que venimos atravesando y que nos coloca paulatinamente en una situación irreversible, siendo fundamental remunerar en forma adecuada a nuestras representadas en virtud de los costos reales que eroga el sistema, ampliamente conocidos y analizados por vuestra cartera”, remarcan los empresarios.
En la nota presentada en la Municipalidad de Santa Fe, los empresarios solicitan medidas alternativas en caso de que no se autorice el aumento del boleto. “Ante la eventual negativa por parte del municipio de dar curso a un nuevo incremento tarifario, solicitamos se generen recursos adicionales inmediatos al sistema que permitan el sostenimiento y sustentabilidad del servicio público que nos convoca, en sintonía con las políticas adoptadas en materia de subsidios por otros municipios tales como Rosario, Neuquén, Córdoba, Bahía Blanca, o Bariloche”.
“Debe quedar en claro que el déficit operacional que presenta la actividad en la ciudad por su cuantía, no puede pretenderse ser absorbido por las empresas, pues no hay margen alguno para ello”, concluyen.


