Durante más de tres décadas fue mucho más que un puente. El histórico “Puente Palito”, esa estructura de madera que conectó a Alto Verde con la ciudad de Santa Fe cuando todavía el cruce por el riacho dependía de canoas y embarcaciones, podría comenzar a despedirse de su forma actual.
Un proyecto ingresado al Concejo de Santa Fe propone desarmarlo y retirar su estructura, aunque con una condición central: preservar su valor histórico y reutilizar parte de sus materiales para mantener viva su memoria.
La iniciativa fue presentada por la concejala Cecilia Battistutti y plantea que el Departamento Ejecutivo Municipal avance con el desarme del puente debido al avanzado deterioro estructural detectado en distintos informes técnicos.
Puente Palito: el Concejo de Santa Fe busca retirarlo
El proyecto no sólo pone el foco en la seguridad, sino también en la dimensión simbólica de una construcción que forma parte de la identidad santafesina. En ese sentido, la propuesta establece que los materiales recuperados deberán ser conservados, resguardados y posteriormente reutilizados con fines culturales, educativos, turísticos o vinculados a la memoria urbana.
Además, el texto prevé que el destino final de esas piezas no quede exclusivamente en manos del Ejecutivo. La iniciativa propone abrir instancias de participación ciudadana para que vecinos, instituciones y actores vinculados al río puedan aportar ideas sobre cómo resignificar el viejo viaducto.
El “Puente Palito” fue construido en 1962 para responder a una necesidad concreta de los habitantes de Alto Verde: cruzar el Riacho Santa Fe sin depender de embarcaciones. La obra, íntegramente de madera, demandó más de tres años de trabajo y durante décadas fue el único acceso terrestre entre el distrito costero y la ciudad.
Sin embargo, la construcción del viaducto Héroes de Malvinas en 1995 dejó obsoleta su función vial y desde entonces el puente quedó prácticamente abandonado. A lo largo de los años surgieron distintas propuestas para reutilizarlo, aunque ninguna prosperó.
En los fundamentos del proyecto, la autora sostiene que el puente presenta “un avanzado estado de deterioro estructural”, con desprendimiento de materiales, corrosión en anclajes, pérdida de secciones de madera y movimientos en la superestructura, condiciones que comprometen seriamente su estabilidad.
Según se detalla, los informes técnicos fueron realizados por la Dirección Provincial de Vialidad tras un relevamiento estructural y una batimetría efectuada en octubre de 2025. A partir de esos estudios, se advirtió sobre el riesgo que representa tanto para las personas que circulan por la zona como para las embarcaciones que navegan el riacho.
Otro de los argumentos centrales tiene que ver con la navegabilidad. El texto señala que el actual estado del puente funciona como un “tapón” para el ingreso al Riacho Santa Fe, dificultando el paso de embarcaciones y afectando actividades deportivas, recreativas y turísticas vinculadas al río.
La discusión aparece además atravesada por el contexto de los Juegos Suramericanos 2026, evento del que Santa Fe será sede y que tendrá fuerte actividad en sectores costeros y clubes náuticos. El proyecto remarca que resulta necesario garantizar condiciones adecuadas de seguridad y accesibilidad en toda la zona ribereña.
Pese a la decisión de avanzar con el retiro de la estructura, el proyecto reconoce expresamente el alto valor patrimonial del “Puente Palito”. Incluso, menciona que la Comisión de Patrimonio Urbano Arquitectónico ratificó su importancia cultural, simbólica y urbana, atributos que justifican su catalogación con protección integral.
La iniciativa ahora deberá comenzar su recorrido legislativo en el Concejo santafesino, donde se abrirá un debate que inevitablemente tocará una fibra sensible de la historia de la ciudad. Porque para varias generaciones de santafesinos, el “Puente Palito” nunca fue solamente una estructura de madera sobre el riacho. Fue, durante años, el puente entre dos mundos.

