El índice de pobreza fue del 38,1% en el segundo semestre de 2024 versus el 41,7% de igual período de 2023. Y la indigencia bajó del 11,9% al 8,2% interanual, según los datos del INDEC.

Así, proyectado a todo el país habría 17.900.000 pobres versus 19.600.000 de un año atrás: 1.700.000 menos. Y de esos totales, los indigentes se redujeron de 5.600.000 a 3.800.000: son 1.800.000 menos.

 

El 38,1% de la segunda mitad de 2024 se desglosaría en un 38,9% en el tercer trimestre y 37,3% en el cuatro trimestre. El INDEC informa estos indicadores en forma semestral para que la medición sea homogénea y comparable por el impacto del medio aguinaldo en los trimestres que se percibe.

A la desaceleración de la inflación, de estos datos interanuales se desprende que la reducción de la pobreza se concentra en la baja de la indigencia. Y así lo marca el INDEC: los indigentes disminuyen del 11,9% al 8,2% pero los pobres no indigentes pasan del 29,8% al 29,9%.

A nivel nacional, los indigentes bajan en 1.800.000 personas pero los pobres no indigentes se mantienen en 14 millones.

Del total de pobres, el 30,9% ( 5.500.000) son menores de 14 años y 26,3% ( 4.707.000) entre 15 y 29 años: total, 57.2% ( 10.300.000)

La caída de la indigencia se explica, a la baja de la inflación pero también por el fuerte aumento de las ayudas sociales del Estado Nacional ( Gobierno Nacional, Provincias y Municipios). Por ejemplo, la AUH –que comprende a 2,5 millones de familias con 4,5 millones de chicos- pasó de $ 20.661 en diciembre de 2023 a $ 93.281 en diciembre 2024, con una suba de 351,5%, muy superior al 117,8% de inflación del año pasado. Lo mismo pasó con la Tarjeta Alimentaria y el Plan 1000 días.

Por esto mismo, se produjo una fuerte caída en la indigencia infantil (menores de 14 años): de 18,9% al 11,5% en un año que arrastró el índice de pobreza en en esas edades del 58,4 al 51,9% interanual.

Entre los menores de 5 años, la indigencia cayó del 17,3% al 10,5% y la pobreza del 58 al 49,2%.

El año pasado hubo dos períodos bien diferenciados. En la primera mitad de 2024, la indigencia trepó al 18,9% y la pobreza al 52,9%, a causa de la devaluación del peso en diciembre de 2023, la disparada inflacionaria, la retracción de la actividad económica, la caída del empleo y el brusco recorte de los salarios y gastos sociales.

Luego, una mejora en la segunda mitad del año con un 8,2% de indigencia y 38,1% por la desaceleración de la inflación, con mayor incidencia en los alimentos básicos, y mejoras en la actividad económica en relación a los elevadísimos niveles de los primeros meses de 2024.

El Informe del INDEC señala que en la segunda mitad de 2024, en promedio, el ingreso total familiar aumentó un 64,5% y las canastas regionales promedio aumentaron 22,2% (Canasta Alimentaria) y 26,7% (Canasta Básica Total). En el ingreso total familiar pesó muy fuerte las ayudas sociales en los segmentos de menor poder adquisitivo, y de gran incidencia en la medición de indigencia.

En el Gran Santa Fe la pobreza se redujo 16,4% de la última medición, pero sigue afectando al 43,4% de la población. En tanto, en el Gran Rosario bajó 12,4% entre semestres, y alcanza al 34,4% de las personas del aglomerado.

Dado que la incidencia de la pobreza y la indigencia resultan de la capacidad de los hogares de acceder a la canasta básica alimentaria (CBA) y a la canasta básica total (CBT) mediante sus ingresos monetarios, se observó que, con respecto al semestre anterior.