La victoria ante Gimnasia retempló ánimos y Unión llega de la mejor manera para recibir la visita de un Newell’s que no viene del todo bien, más allá de que se tratará de un rival de cuidado y respeto, como todos los de este torneo. Pero no se discute que el Unión bamboleante de las últimas fechas (por los resultados), hoy está erguido y dispuesto a aprovechar el envión anímico de la gran victoria del lunes en la última jugada del partido.

“Esta vez, la moneda cayó de nuestro lado”, dijo con razón el capitán Claudio Corvalán. Y el Kily ratificó conceptos que viene teniendo desde hace tiempo y que se refieren a esa ligazón tan particular que tiene con este plantel que le responde ciento por ciento, más allá de los resultados.

 

Unión ganó y se acomodó en las dos tablas. Volvió a habitar la zona de copas y se puso cuarto en la de la Liga Profesional, a una distancia todavía considerable de Vélez, el líder del torneo y el equipo que mejor juega en el fútbol argentino.

Ante Gimnasia, Unión tuvo 25 minutos iniciales más que buenos, dominando y creando situaciones de gol. El 1 a 0 era muy estrecho y mezquino, algo que se volvió un “boomerang” cuando entre el final del primer tiempo y los 8 minutos del segundo, Gimnasia dio vuelta el resultado. Allí resurgió Unión, la pegó el Kily con los cambios y fue a buscar el partido, algo que tuvo su premio en la última jugada, cuando el remate de Mosqueira se desvió en Domina e ingresó al arco del Lobo.