El endeudamiento de las familias argentinas muestra un nuevo deterioro. La morosidad en el sistema financiero alcanzó niveles récord y ya 5,91 millones de personas registran deudas según el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
El estudio analiza la evolución de los incumplimientos en el sistema financiero tradicional y en los proveedores no financieros de crédito, como billeteras virtuales y fintech. Los datos muestran que el problema no se limita a los bancos: la mora también crece con fuerza en el financiamiento digital y alcanza con mayor intensidad a los sectores más jóvenes.
En total, 20,97 millones de personas tienen deudas con bancos, billeteras virtuales o ambos sistemas, según el relevamiento. De ese universo, casi seis millones presentan atrasos o incumplimientos.
La morosidad de las familias alcanzó el 12,8% en los bancos
En junio de 2026, el ratio de irregularidad del crédito del sector privado con el sistema financiero fue del 7,6%. Aunque representó una leve baja respecto del 7,7% registrado en mayo, el indicador continúa en niveles elevados para las últimas dos décadas.
La situación es especialmente compleja entre las familias. La morosidad de ese segmento llegó al 12,8% en junio, luego de acumular 20 meses consecutivos de incrementos, mientras que en el caso de las empresas fue del 3,5%.
Según el informe, los principales instrumentos que explican la mora de los hogares son los destinados al consumo. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentraban el 73% del saldo irregular total de las familias a mayo de 2026, último dato disponible para esa desagregación.
El CEPA señala que el nivel de irregularidad de los hogares con los bancos se encuentra entre los más elevados desde la crisis de comienzos de siglo. Como referencia histórica, el máximo posterior a la crisis de 2001 fue del 32,7% en septiembre de 2003.
El salto de la mora en las billeteras virtuales
Uno de los datos más significativos del informe aparece en el financiamiento otorgado por billeteras virtuales y otros proveedores no financieros.
La morosidad en ese segmento pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026. De acuerdo con el estudio, incluso superó el máximo registrado durante la pandemia, cuando había alcanzado el 27,1% en mayo de 2020.
Si se considera de manera conjunta la deuda de las familias con bancos y billeteras virtuales, la tasa de morosidad del sistema se ubicaría en torno al 15,5%.
El informe identifica un cambio en la composición del endeudamiento. Sostiene que, frente al deterioro de su cartera, los bancos redujeron el otorgamiento de crédito a clientes morosos y también vendieron parte de sus créditos irregulares. Para el CEPA, esto no implica necesariamente que la deuda desaparezca, sino que parte del endeudamiento puede desplazarse hacia otros canales de financiamiento.
En ese sentido, advierte sobre una posible migración desde créditos bancarios hacia préstamos otorgados por billeteras, fintech o circuitos informales, donde las condiciones financieras y los mecanismos de cobro pueden ser diferentes.
Casi 6 millones de deudores morosos
Los 5,91 millones de personas con deudas irregulares se distribuyen entre distintos tipos de entidades.
Del total, 2,90 millones tienen deudas morosas con billeteras virtuales, mientras que 1,66 millones registran irregularidades solamente con bancos. Otros 1,36 millones presentan deudas impagas en ambos sistemas.
Los datos reflejan el peso creciente del crédito digital en el problema de la morosidad. Más de la mitad de los deudores irregulares relevados por el informe están vinculados exclusivamente con proveedores no financieros.
El deterioro se concentra en las categorías de mayor riesgo
El estudio también analiza la calidad de las deudas según las distintas categorías de riesgo crediticio.
En junio de 2026, la Situación 4, considerada de alto riesgo, concentraba el 45,7% del monto irregular, equivalente a $6,73 billones entre bancos y billeteras virtuales. Le seguía la Situación 3, con $4,14 billones.
Por su parte, el segmento considerado irrecuperable, correspondiente a la Situación 5, acumulaba $3,86 billones. En este tramo, el financiamiento digital explicaba el 64,6% del capital considerado incobrable, con $2,49 billones.
La Situación 2, que agrupa créditos con atrasos iniciales, alcanzaba los $3,90 billones. El 82,8% de ese monto correspondía a bancos.
Según el CEPA, los datos muestran un proceso de deterioro de la cartera. Aunque bancos y billeteras redujeron o endurecieron las condiciones para otorgar nuevos créditos, continuaron creciendo los saldos ubicados en las categorías de mayor riesgo.
Santa Fe, entre las provincias con menor tasa de mora
El informe también construyó un mapa provincial a partir de la tasa de mora consolidada, considerando las deudas con bancos y billeteras virtuales.
Los niveles más elevados se registraron en La Rioja, con 23,1%; Catamarca y Santa Cruz, con 20,6%; San Luis, con 20,5%; y San Juan, con 20%.
En el otro extremo aparecen provincias del centro y la región pampeana. Santa Fe registró una tasa consolidada del 12,7%, por debajo del promedio estimado para el conjunto del sistema. La Pampa presentó el indicador más bajo, con 8,7%, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 10%, Entre Ríos, con 12,6%, y Córdoba, con 12,9%.
La deuda morosa promedio por jurisdicción fue de $2.490.084, aunque existen diferencias significativas entre provincias. Los valores más altos se concentraron en Tierra del Fuego, Santa Cruz, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Neuquén y Chubut.
Los jóvenes concentran casi 4 de cada 10 deudores irregulares
La edad es otro de los factores analizados por el informe. Los menores de 34 años representan el 38,7% de todos los deudores con créditos irregulares.
Dentro de ese grupo, el 72,6% mantiene deudas con billeteras virtuales, un dato que expone el peso del financiamiento digital entre los sectores más jóvenes.
La morosidad atraviesa a todas las franjas etarias, pero el CEPA identifica los mayores niveles de incumplimiento entre la población joven. En los bancos, los indicadores comienzan a ubicarse por debajo del promedio general a partir de los 40 años, mientras que en las billeteras virtuales ese descenso se produce recién a partir de los 50 años.
El poder adquisitivo y la capacidad de pago
El informe vincula el crecimiento de la morosidad con la evolución de los ingresos y la pérdida de poder adquisitivo.
Según los cálculos del CEPA, desde el inicio del gobierno de Javier Milei el salario real registrado acumuló una caída del 8,7%. El informe sostiene que la pérdida es mayor al aplicar una medición alternativa de la inflación basada en la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18.
En ese contexto, el estudio plantea que el crecimiento del endeudamiento y los incumplimientos está asociado a una insuficiencia de ingresos de los hogares y a las dificultades para sostener el pago de créditos tomados, en muchos casos, para financiar gastos de consumo.
El escenario muestra así un doble movimiento: mientras aumenta la cantidad de familias con dificultades para cumplir con sus compromisos, las entidades financieras endurecen las condiciones de acceso al crédito. La consecuencia, según el informe, es una creciente concentración de la deuda en los segmentos de mayor riesgo y un aumento de la participación del financiamiento digital dentro del mapa de la morosidad.



