El académico Manuel García-Mansilla defiende este miércoles en el Senado en audiencia pública su postulación a juez de la Corte Suprema de Justicia, impulsada desde el Gobierno junto con la del juez federal Ariel Lijo.
Lijo tiene mucho más alto perfil y exposición política que García-Mansilla, y así quedó en claro la semana pasada, cuando hizo su presentación durante casi ocho horas. Los cuestionamientos hacia el magistrado se vinculan en buena medida a su bajo perfil académico, y en otra a su desempeño como juez federal.
Ariel Lijo defendió en el Senado su postulación a la Corte Suprema
Es lo contrario a lo que ocurre con García-Mansilla, cuya trayectoria académica es reconocida de manera unánime, y por otra parte nunca ha desempeñado un cargo público. En su caso, las impugnaciones apuntan a cómo podrían incidir en su futuro desempeño en la Corte las posturas que ha sostenido en temas como el derecho al aborto legal y otros derechos personalísimos. Por esa razón, el debate con los senadores se concentra en esos puntos.
Perfil y contexto
García-Mansilla fue propuesto por el Gobierno para reemplazar en el máximo tribunal a Juan Carlos Maqueda, quien cumplirá 75 años el próximo 29 de diciembre.
Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral, el abogado participó en 2018 de los debates por la interrupción voluntaria del embarazo, dentro de los expositores que se manifestaron contra el aborto legal.
Al enviar su pliego, el Poder Ejecutivo lo calificó como “un prestigioso académico con una sólida formación en derecho constitucional” y, respecto de las opiniones a favor de su postulación, señaló que las mismas “se sustentan en su acreditada idoneidad para el desempeño del cargo de que se trata, su trayectoria como docente universitario, los numerosos artículos del que es autor y su reconocida solvencia intelectual”.
“Ha dado muestras a lo largo de su trayectoria personal y profesional de respeto irrestricto a nuestra Carta Magna, al sistema democrático, y compromiso con la defensa de los Derechos Humanos, todo lo cual lo erigen en un digno aspirante a ocupar un sitio en la Corte Suprema de Justicia”, agregó el PEN.
Sobre García-Mansilla se presentaron una veintena de impugnaciones y cinco adhesiones ante la Comisión de Acuerdos. El académico rechazó las críticas referidas a su postura sobre el aborto legal, al considerar que “omiten o directamente tergiversan las opiniones doctrinales que expresé”.
“Se derivan escenarios imaginarios a todas luces infundados sobre cómo podría decidir casos a futuro (algo que jamás adelanté)”, indicó en su descargo.
García-Masilla argumentó que las impugnaciones basadas en sus opiniones “están descontextualizadas, tergiversadas y confunden el rol académico con el judicial”. Sostiene también que sus publicaciones representan menos del 5% de su producción académica y que sus posiciones doctrinales son consistentes con los derechos humanos y la jurisprudencia de la Corte Suprema.


